Control interno: aprende a entenderlo con un caso práctico
¿El control interno te parece un tema lleno de definiciones difíciles de recordar? Una forma de comprenderlo es observar cómo trabaja una organización y hacerte dos preguntas: ¿qué podría salir mal y qué podemos hacer para prevenirlo o detectarlo a tiempo?
Veamos un ejemplo.
Una persona, demasiado control sobre el dinero
Una pequeña fundación recibe donaciones en efectivo. Ana se encarga de recibir el dinero, anotarlo en un cuaderno, guardarlo y depositarlo en el banco varios días después. Nadie revisa sus registros ni compara las donaciones recibidas con los depósitos.
¿Qué pasaría si Ana anotara una cantidad equivocada, perdiera un recibo u olvidara depositar parte del dinero? El problema podría pasar inadvertido.
La debilidad está en la organización del trabajo: todas las tareas dependen de una sola persona y falta una revisión independiente. Incluso una persona honesta y cuidadosa puede equivocarse.
¿Qué controles ayudarían?
Para mejorar esta situación, la fundación podría establecer medidas concretas:
| Debilidad observada | Control que podría aplicarse |
|---|---|
| Una persona recibe, registra y guarda el dinero. | Distribuir esas tareas entre distintas personas, cuando sea posible. |
| Las donaciones carecen de respaldo suficiente. | Emitir recibos numerados y conservar una copia de cada uno. |
| El efectivo permanece guardado varios días. | Establecer un plazo breve para depositarlo y verificar su cumplimiento. |
| Nadie comprueba que los registros coincidan. | Asignar a otra persona la comparación de recibos, registros y depósitos bancarios. |
Cada medida responde a un problema específico. Esa relación entre riesgo y control es la clave para entender el tema.
¿Y si la organización tiene poco personal?
En una organización pequeña puede ser difícil separar todas las funciones. En ese caso, conviene reforzar la revisión.
Por ejemplo, una persona de la junta directiva podría revisar periódicamente los recibos y compararlos con los depósitos y el estado de cuenta bancario. Para que esa revisión sea útil, debe tener acceso a los documentos, investigar las diferencias y dejar constancia de lo revisado.
Lo importante es que exista una comprobación efectiva del trabajo.
Tener un procedimiento no significa que funcione
Imagina que la fundación establece que cada donación debe tener un recibo, pero nadie verifica que se emita. El procedimiento existe, aunque su aplicación es incierta.
Para evaluar un control, pregúntate:
- ¿Quién debe realizarlo?
- ¿Cuándo debe hacerlo?
- ¿Qué evidencia demuestra que se cumplió?
- ¿Qué ocurre si encuentra una diferencia?
Estas preguntas ayudan a distinguir una regla escrita de una práctica que realmente protege los recursos.
Ahora sí: comprende la idea
El caso permite reconocer algunas funciones del control interno: organizar responsabilidades, proteger recursos y mejorar la confiabilidad de la información mediante medidas de prevención y revisión.
Los controles reducen la posibilidad de errores y ayudan a detectarlos, aunque no eliminan todos los riesgos. Por eso deben aplicarse, supervisarse y ajustarse cuando cambian las operaciones.
Ponlo en práctica
Piensa en una tienda donde la misma persona cobra, entrega los productos y cuenta el efectivo al cerrar.
¿Qué podría salir mal? ¿Qué control propondrías? ¿Cómo comprobarías que se está cumpliendo?
Empieza por responder esas preguntas. Después, las definiciones técnicas serán más fáciles de comprender porque podrás relacionarlas con una situación concreta.
Entender el control interno comienza con aprender a observar, identificar riesgos y proponer medidas que funcionen en la práctica.
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